Notas importantes de la LXXIII Asamblea de Asoexport

La sisguiente nota fue Publicada en el Prensa-FNC, Cartagena 06 de noviembre de 2009 y por su importancia la damos a concer a los amigos de SUROESTE, región cafetera de Antioquia.

Intervención de la LXXIII Asamblea de Asoexport
“Cafeteros doblan la esquina para ver un mejor 2010”

El gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Luis Genaro Muñoz, reveló un nuevo estimativo de la producción cafetera para el 2009. Faltando dos meses para finalizar el año señaló que se llegará a 8.3 millones de sacos.

Al clausurar la Asamblea de la Asociación Nacional de Exportadores de Café, Asoexport, Muñoz reveló que se adoptaron nuevos incentivos para promover la fertilización, especialmente en los casos de caficultores afectados por la roya.

El siguiente es el texto del discurso:

Faltan pocas semanas para concluir el año y desde ya podemos afirmar que el 2009 no fue fácil para la caficultura colombiana. En la Federación somos conscientes de ello. Considero mi obligación formular ante ustedes, socios estratégicos del café de Colombia en los mercados del mundo, una visión objetiva y técnica de la situación actual y las perspectivas para el año entrante.

La relativa estabilidad de la última década, permitió alcanzar unos niveles promedios de producción superiores a los once millones de sacos, no obstante, hoy a dos meses de concluir el año, la proyección de la producción cafetera del país la estimamos alrededor de 8.3 millones de sacos.

Es una realidad que este pronóstico es inferior al calculado inicialmente para el año, también es cierto que se ha ajustado en el transcurso del mismo, así como que en nada se compadece con el margen de error máximo del 5% que siempre, desde su implementación hace diez años, ha tenido el modelo de pronóstico de cada semestre.

La distribución histórica de la cosecha le da al modelo dos ventanas: una en el mes de enero y otra en el mes de julio, meses en los que normalmente no se traslapan las cosechas de los dos semestres del año civil, evento que permite hacer cálculos semestrales de producción.

Durante el año 2008 y los primeros meses del 2009, se presentó un fuerte y pertinaz invierno en todas las regiones cafeteras, con incrementos en la cantidad de agua, y en algunas zonas hasta se duplicó el promedio histórico mensual y anual de precipitación pluvial.

La ocurrencia de una temporada de lluvias tan rigurosa y extensa, con su consecuente excesiva humedad del suelo y el escaso brillo solar, tiene dos efectos: “disminuye la producción y dispersa la cosecha”; durante este año, se presentaron en la zona cafetera Colombiana, 23 floraciones, es decir casi el doble del promedio histórico de 12.

La caficultura de varias zonas de Colombia está plantada bajo sistemas de producción a plena exposición solar, por lo cual es altamente exigente en la oportuna y suficiente aplicación de fertilizantes químicos. La Federación tiene registrada una disminución del 20% en la fertilización nacional en el año 2008, frente al 2007, lo que trae como consecuencia una disminución, nada más por este efecto, más que proporcional, dada la capacidad de respuesta del café a plena exposición solar, a la fertilización edáfica.

La confluencia simultánea de altas cosecha en el 2006 y 2007, (más de12 millones de sacos c/u), seguidas del mayor invierno de los últimos diez años y la baja en el nivel promedio de fertilización, consecuencia del incremento en más del 100% del precio de los agroinsumos, generado por alza repentina del precio del petróleo, el agotamiento de algunos minerales alrededor del mundo y la mayor demanda de insumos de los sectores productivos de India y China, causó en muchos cafetales un fuerte paloteo.

La variación en la distribución de la cosecha por efectos del incremento en el número de floraciones, generó este año una cosecha completamente atípica, como también lo será la del primer semestre del año entrante, pues para nadie es un secreto que los cafetales al cierre del año civil, van a quedar con café que será recolectado en los meses de enero, febrero y marzo del 2010.

Por estas razones, se puede explicar por qué el pronóstico de este año no ha tenido la exactitud a la que estamos acostumbrados. El modelo de pronóstico ha funcionado bien bajo condiciones normales de clima, fertilización y sanidad vegetal. Pero lamentablemente, no tiene un factor de corrección cuando se presentan estos atípicos comportamientos, que por fortuna estuvieron hasta ahora, ausentes de nuestra Colombia más de una década.

Estamos aprendiendo y vamos a mejorar, como corresponde a una organización transparente, honesta, seria e inteligente como lo es Federación Nacional de Cafeteros de Colombia.

La Federación y sus dirigentes seguiremos haciendo los mayores y mejores esfuerzos por darle al país, a los caficultores, comercializadores, tostadores y a nuestros clientes, pronósticos tempranos de cosecha lo más cercanos posible de la realidad, propósito que este año, únicamente, por razones de fuerza mayor no previstas como factores de corrección del modelo, no fue posible. Permítanme felicitar a sus creadores por tantos años de gran aporte a la cadena productiva.

Lo que también está claro, es que "el parque cafetero" o la "capacidad instalada de la caficultura Colombiana" hoy, bajo condiciones normales de clima, fertilización, renovación y sanidad vegetal, está en capacidad de producir más de 11 millones de sacos anuales. Tenemos la esperanza que en los próximos meses, empiecen a recuperarse los niveles normales de producción, para bien de todos los integrantes de la cadena productiva del café.

En efecto, ya estamos doblando la esquina, y hoy podemos afirmar que los programas emprendidos por la Federación, la normalización de las condiciones climáticas, el nivel actual de la fertilización, la tecnificación y renovación de la caficultura colombiana, nos plantean perspectivas positivas para el sector cafetero en el 2010, lo cual permite dar un parte alentador para nuestros mercados.

En cuanto al clima, disminuyó en forma significativa el régimen de lluvias. Se habla de la llegada de un Fenómeno del Niño, que ha sido catalogado por los expertos como de intensidad moderada.
De otro lado, Colombia ya recuperó e incluso superó los niveles habituales de fertilización. Para lograr este propósito, a comienzos del 2009 la Federación, con el apoyo del Ministerio de Agricultura, puso en funcionamiento el Programa Fertifuturo, orientado a estimular la fertilización por parte de los caficultores. Por esta vía hoy se reconoce un incentivo equivalente al 20% del valor de la factura de compra y para aquellos que carecen de recursos en el momento de la fertilización, este programa les permite apalancarse en la firma de contratos con entrega a futuro de café.

Además, Fertifuturo ofrece como alternativa para fomentar la fertilización en las áreas afectadas por roya, un descuento del 50% en el precio, pues sólo proveyendo a los cafetales con el nivel adecuado de nutrientes, puede superarse su impacto.

De igual manera, debido a la preocupación por brotes de broca que se han desarrollado al principio de la cosecha, la Federación ha iniciado una campaña tendiente a intensificar la recolección de frutos maduros, sobre-maduros y secos, como mecanismo principal para el control de la plaga.

En el 2010, por lo menos 100 mil hectáreas renovadas en años anteriores, entrarán en su etapa productiva. Por tanto, el volumen de producción asociado a ellas será mayor. Como resultado, nuevamente insisto, que hoy el parque cafetero colombiano tiene el tamaño y la estructura necesaria para que la producción cafetera se normalizase.

Todo un abanico de circunstancias desfavorables y diversas, nos afectó a todos de diferentes maneras. El período que hemos analizado, comienza a quedar atrás. Como siempre en caficultura los retos son grandes, pero sinceramente creo que las perspectivas anuncian un mejor y alentador futuro.

Nos interesa a todos, de manera solidaria, avanzar en la implementación de las políticas y las reformas necesarias para catapultar el crecimiento de la productividad. Creo que estamos preparados y lo digo con inmensa fe, para innovar y buscar la prosperidad de los ingresos y del nivel de vida.

La oportunidad y la efectividad de las medidas adoptadas por las autoridades económicas, con el Ministro de Hacienda a la cabeza, respaldado por la doctora Natalia Salazar y todo un equipo de excelencia, antes y durante la peor crisis económica que ha padecido nuestra generación, han permitido vadear sus efectos, garantizando la fluidez del crédito y estimulando el gasto.

Lo que además nos permite, mantener un espacio en ese grupo de países enfocados hacia el crecimiento de sus economías.

La escasez relativa percibida por el mercado, la importancia de Colombia en un sinnúmero de programas alrededor del mundo y la lealtad al origen lograda por el Programa 100% Café de Colombia, dieron soporte por la vía de los diferenciales, a las cotizaciones internacionales del grano colombiano.

Como consecuencia, se mitigó el impacto derivado de un menor volumen de producción en el ingreso de los 527 mil caficultores que dependen directamente de la actividad cafetera. En efecto, el precio promedio pagado por el Fondo Nacional del Café, entre enero y octubre del 2009, fue muy superior al valor reconocido durante el mismo período de 2008.

A pesar de la crisis económica, que en una noche terrible le arrebató a la riqueza mundial 10 billones de dólares y que nos dejó, como una de sus amargas enseñanzas, que los mercados no son perfectos, se mantuvo estable la tendencia de crecimiento del consumo de café registrada durante la última década.

El arraigo del consumo del mágico grano en los mercados tradicionales, así como el incremento del consumo en países productores como Brasil, auguran también buenas perspectivas desde la demanda.
Los recursos invertidos por el Fondo Nacional del Café, en promoción y publicidad para el grano colombiano, han permitido generar un alto grado de lealtad del consumidor al origen del mejor café del mundo.

Adicionalmente, la estrategia de valor agregado puesta en marcha por la Federación, orientada a que el café de Colombia esté presente en todas las ocasiones de consumo, ha probado ser exitosa. Así, a septiembre pasado, se han generado cerca de 21 millones de dólares en mejores precios pagados a los productores de cafés especiales, que participan en los programas del Fondo Nacional del Café y se ha logrado modificar la estructura de las exportaciones. Mientras a comienzos de la década, el 11% de las exportaciones estaba representado por cafés con algún valor agregado, hoy cerca del 35% del volumen exportado corresponde a cafés especiales, industrializados y procesados.

Cuando se mira la composición de las exportaciones con respecto a la relación con el cliente, se observa que el 45% de los embarques corresponden a café con destino a marcas pertenecientes al Programa 100% Café de Colombia y marcas de tostadores leales al origen colombiano.

En los últimos años, la geografía de la caficultura colombiana se ha modificado sustancialmente. El sur del país se ha convertido en una región cafetera de magnitudes importantes. Ahora no solamente contamos con mayor diversidad en el grano para atender las exigencias de una diversidad de consumidores, sino que ofrecemos café fresco durante todo el año, gracias a las diferencias en la distribución interanual de la cosecha entre regiones. Estas particularidades hay que explotarlas, pues son fuente de valor en todos los eslabones de la cadena.

La calidad del café producido en Colombia también se ha elevado; este juicio queda comprobado, entre otros indicadores, en el porcentaje de eficiencia en la trilla que se ha incrementado sustancialmente. Para lograr la permanencia de la caficultura como una actividad rentable en el tiempo, hay que continuar haciendo esfuerzos por avanzar en la competitividad del sector. Esto, en términos prácticos, significa disminuir costos unitarios de producción y mantener un mercado que esté dispuesto a consumir el café de Colombia, porque confía en su garantía de calidad.

Desde la Federación Nacional de Cafeteros incrementaremos nuestras acciones para garantizar la rentabilidad de la caficultura, soportada en el diario trabajo de más de quinientas mil familias, dedicadas al cultivo del café más suave del mundo.

Con ellos en mente y para el mejoramiento de su calidad de vida, la renovación de cultivos se traducirá en un aumento significativo en su nivel de ingresos, especialmente, para aquellos que todavía desarrollan su actividad en cultivos tradicionales altamente envejecidos.

Hago especial referencia a un instrumento fundamental de la política cafetera actual, como es el Contrato de Protección de Precio – CPP, que como el anterior, es un programa de relevancia estratégica concebido e impulsado por el anterior gerente, Dr. Gabriel Silva. Este programa la Federación se lo propuso al Gobierno Nacional, como un mecanismo para garantizar un precio mínimo al caficultor, utilizando los mecanismos ofrecidos por los mercados financieros para lograr asegurar las variables de precio internacional y tasa de cambio. Es claro que el hecho de que el caficultor hoy pueda garantizar el precio de venta de hasta el 50% de su cosecha con el CPP, es una medida para protegerlo de la volatilidad de los mercados y de esta manera, lograr la estabilidad del ingreso y del bienestar de la familia cafetera, de esto depende en buena medida, la producción cafetera presente y futura del país. Debo anotar que este instrumento forma parte del Acuerdo de Política Cafetera 2008-2011 suscrito con el Gobierno Nacional, en cuantía de 1.4 billones de pesos, por lo tanto la mayor parte de los recursos son aportados por la Nación.

Asimismo, considero apropiado destacar que previas discusiones con el Dr. Jorge Lozano, nos llevaron a diseñarlo para que existiera una relación directa del caficultor con su respectivo comité departamental, para de esta manera no afectar en su implementación, absolutamente para nada, el mercado físico del café.

Contamos además, con el claro compromiso expresado por el Gobierno Nacional al reconocer, por medio del mismo Acuerdo de Política ya mencionado, la importancia de la caficultura como capital social y económico estratégico para el país resulta fundamental en el logro de esta meta. El acuerdo también permitió entre otros propósitos aumentar en 30% la asistencia técnica al productor.

No puedo dejar de mencionar la Resolución No. 1 de 2009 emanada del Comité Nacional de Cafeteros, expedida para dar cumplimiento a la solicitud del Ministerio de Comercio Exterior, en el marco de aplicación de la Ley de Descongestión de Trámites. Esta Resolución, previamente concertada con Asoexport, se expidió con el objeto de actualizar las normas, volverlas más ágiles, fortaleciendo así, el compromiso de Colombia con el mercado, de garantizar el cumplimiento en las entregas y la calidad del grano. En nuestro concepto, recoge el espíritu de la política colombiana de enfocar las normas para continuar siendo el proveedor más confiable para el mercado mundial.

En los próximos meses, lanzaremos una nueva campaña para la promoción del café 100% colombiano entre los consumidores de Estados Unidos. El mensaje central de la campaña girará en torno a la sostenibilidad económica, social y ambiental asociada a la caficultura colombiana y a la generación de una mayor lealtad hacia el origen con base en esta circunstancia.

Adicionalmente, se continuará con la promoción del café de Colombia a través de las nuevas páginas web desarrolladas por la Federación, el personaje Juan Valdez, el Programa 100% Café de Colombia y las acciones adelantadas en temas de responsabilidad social.

El apoyo a deportistas colombianos como Camilo Villegas y el copatrocinio al equipo de ciclismo “Café de Colombia – Colombia es Pasión” como estrategia para la visualización de la marca Café de Colombia ante audiencias globales, continuará haciendo parte de la estrategia de posicionamiento del grano colombiano en el exterior.
Para los productores de Colombia significa una enorme ventaja que los exportadores, comercializadores y tostadores, continúen trabajando eficientemente, encontrando nuevas oportunidades de comercialización para nuestro café. Estoy seguro que la caficultura colombiana está llena de insospechadas oportunidades para todos.

Registro con honor y profunda satisfacción que haya sido, en la Asamblea de ASOEXPORT 75 años, mi primera intervención ante esta importante reunión de exportadores privados. Felicitaciones a todos por estas efemérides, en especial a su incansable líder y amigo cercano, Jorge Lozano.

La fortaleza y continuo éxito empresarial de Asoexport son motivo de orgullo para la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia y que grato así expresarlo, desde Cartagena, a donde todos los colombianos venimos para sentir, corazón adentro, el palpitar profundo de la Patria.
Muchas gracias.

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